Adios a Olga Salvia

Hace poco más de dos meses Olga dejó su ciudad, a su familia y a sus amigos para trasladarse a Almería buscando estar cerca de Entorno de Paz y dedicar su vida a la práctica espiritual. Teníamos muchos planes para desarrollar y mejorar el centro, muchos viajes por hacer, muchos atardeceres que contemplar, Olga ya estaba enferma, muy enferma, pero yo no pensaba que ella podía morir realmente, dejar de respirar y abandonar su cuerpo, no pensaba en que su casa quedaría vacía, que me quedaría sin ella. Sabía que Olga podía morir, pero no recordaba lo que es la muerte.

Dicen las enseñanzas del Budadharma que la razón por la que no practicamos el Dharma es porque no recordamos la muerte. No queremos pensar en nuestra muerte y cuando lo hacemos es de forma muy general y superficial, como algo quechitamani nos ocurrirá, pero no ahora. Este pensamiento, además de ser irrreal, nos hace llevar vidas sin sentido.

Para practicar tenemos que tener siempre presente el hecho irrefutable de que vamos a morir y no sabemos cuando, de que la muerte nos acecha en todo momento.

No se trata de angustiarse, sino todo lo contrario, la muerte pone cada cosa en su sitio, hace la vida muy valiosa, muy interesante, cada minuto, cada segundo puede ser el último, ¡cómo vamos a derrochar nuestra energía en cosas estúpidas, si no tenemos tiempo !

No es posible vivir puramente en el Dharma sin recordar la muerte. Vivir puramente no hace alusión a vivir con represión, aburrimiento, eso es precisamente lo que hacemos cuando no recordamos la muerte. Se trata de ser completamente, momento a momento, puros.

Hoy he vuelvo a pasear sola, meditando en la muerte y la impermanencia y en este precioso cuerpo humano tan dificil de conseguir y tan fácil de perder. Creo que tendrás un buen viaje Olga, el murmullo de los mantras te acompaña y te guía, tal vez a una tierra pura. Los arcoiris mostraron tu luz interior. Ya no podremos ir a la par pero seguiremos juntas, porque no hay separación, no hay tu ni yo, no hay muerte, ni tristeza, ni dolor, todo está vacio, gozosamente vacío.

Adios guerrera, donde quiera que tu mente esté ahora, busca la luz intensa y el gozo.

María López

0 thoughts on “Adios a Olga Salvia”

  1. Gracias, muchas gracias, por estar ahí, a nuestro lado, a veces cansada por tus muchas tareas, pero llena de energía para dar, y eso es un auténtico referente, por lo menos para mi. Me ha llegado lo que has dicho de Olga y es una verdadera enseñanza todas las cosas que están sucediendo en estos momentos en nuestras vidas. Un beso para ella y para ti desde mi corazón.

  2. María que texto más emotivo, más realistas y verdadero. Sin duda, lo que ha pasado estos días ha sido un mazazo para ver cual es la realidad y situarnos en ella, hay q aprovechar la vida cada instante que nos brinde y vivirla al máximo sin dejarnos llevar por cuestiones baladíes. Se ha ido una guerrera que seguro que nos va a cuidar desde donde se encuentre, y nos quedamos unos cuantos luchadores más para seguir haciendo posible cambiar un poquito las cosas. Un beso inmenso para Olga, y otro para tí de todo corazón por la entereza y valentía que estás mostrando en estos complicados tiempos.

    María del Mar Segura Cruz

  3. Gracias por este mensaje Maria, es tan hermoso y real que me ha emocionado. No tengo una imagen clara de Olga, a parte de mi admiración por su actitud ante su propia muerte, porque cuando voy a a Almeria son tantas las caras que después, pierdo en la identifiación individualizada y lo que me queda es ” el grupo de Almeria”, pero lo que has contado es alimento para el alma. También siento que la muerte para mi es un referente, y muchas veces ante una toma de decisión me pregunto “que pensare de eta decisión cuando llegue la muerte?”, porque cuando llegue ese momento se que desearé haber vivido en el Amor cada momento de mi vida. Y eso es una razón de vida. Gracias por ser tan generosa conmigo tanto tu como Juanito, y aunque no pueda desplazarme os llevo en el corazón siempre a todos. Amelia son de paz

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