Centro de Meditación en Almeria

Aflicción y alegria de vivir.

Aunque para muchos de ustedes sea un auténtico desconocido, intentaré que sientan, con mis palabras, ese 309680_1826552043938_1844415119_1258603_249239681_ncalor tan cercano que nos regalan la amistad y los afectos nobles como la admiración y el respeto.

Soy un profesor de Filosofía madrileño, afincado en Málaga desde hace veintidós años, y tengo el placer de compartir la vida, en sentido literal, desde hace casi treinta años con una mujer extraordinaria que lucha día a día por edificar dentro de sí y en la relación con los demás, un sosegado “espacio interior”, derrochando un valor infinito, con el inestimable apoyo de las enseñanzas del “entorno de paz” gestado por el Lama Gangchen Rimpoche, indisociable de las personas que lo construyen sin descanso y a las que ofrezco mi agradecimiento.

Hoy, en un gran día de para sus artífices, me he puesto a pensar en los lazos que, sin duda, me unen a este proyecto, aprovechando mi familiaridad con los tópicos de mi profesión y el hecho de sentirme alejado,  por reflexión, de los sistemas de creencias religiosas desde los catorce años.

Según los historiadores, la filosofía occidental se concibió en sus inicios como un auténtico camino de liberación y de transformación, respuesta acorde a nuestra existencia limitada en el espacio y el tiempo que nos impone la realidad insuperable y absurda de la muerte.

Esto es lo que significaba su identificación con el amor a la sabiduría y el arte de vivir. Por todo ello, las obras filosóficas del mundo grecolatino –como sucede también en oriente- no son un mero vehículo de expresión y transmisión de sistemas conceptuales (algo propio de la filosofía académica que se impuso a partir de la Edad Media) sino, más bien, un abigarrado conjunto de técnicas proyectadas con fines educativos concretos.

El filósofo tiene un claro propósito “practico”: que sus palabras incidan en el espíritu de sus lectores u oyentes con objeto de producir en ellos un cambio de orientación en el mundo, un estado de ánimo favorable para acceder a la ansiada liberación o “salvación”. La filosofía antigua se revela, pues, como un saber salvífico de corte terapéutico que cohabita con la teoría sobre “lo que es” y la sed de justicia que se encarna en “lo que debería ser”, con lo que habría que hacer.

En el propósito liberador y el amor a la verdad se dan la mano las investigaciones promovidas por la filosofía antigua y la religión.

discipulosespañaPero son éstas, formas antagónicas de abordar el problema de la “salvación”. Mientras que las religiones son doctrinas de salvación “a través de otro” (por regla general, gracias al concurso de un ser exterior y superior a nosotros, que exige del fiel humildad y confianza), el saber filosófico pretende superar ese miedo a la muerte, a lo irreversible, que nos provoca angustia e impide vivir bien, con la sola ayuda de la lucidez y el espíritu crítico que destila la razón discursiva, recurriendo únicamente a “nuestras fuerzas”.

Les confieso que, pese a mis escasos conocimientos sobre la filosofía oriental, mi idea de “liberación” (más que salvación) de los estados psicológicos que nos provocan el dolor y el sufrimiento tiene muchos puntos en común con la filosofía occidental antigua y las propuestas que transmiten el Lama Gangchen y los constructores del “entorno de paz”.

Uno de ellos, mi amigo José María Arocena, me dijo hace tiempo que el Lama Gangchen enseña que “vivir consiste en nadar, intentando no tragar agua, en un mar de sufrimiento”. Si no me equivoco, esta es la naturaleza del “dharma”, del camino que lleva de la aflicción a la liberación, como lo es también parte del “fármaco” que el filósofo griego del siglo IV a C., Epicuro de Samos recomendaba a su auditorio. Además. la liberación no religiosa ni trascendente de mi sistema de creencias habituales no tiene un sentido exclusivamente individual, sino que tiene una inestimable dimensión social, una lpuyafuegoucha activa por la justicia social y la convivencia pacífica (otra de las señas de identidad del “entorno de paz”).

No hace mucho, he tenido ocasión de compartir el efecto purificador del fuego en la hermosa costa de Almería con constructores del “entono de paz” como María, Rosario, Remedios, Mercedes, Paqui, Juan, Ángel o mi mujer. No creo equivocarme si les digo que lo que compartí con ellos fue la “alegría de vivir”, esa coreografía liberadora que tantas veces he visto retratada en mis cuadros preferidos de Picasso y Matisse o en la sonrisa de un niño.

RAFAEL GUARDIOLA

3 thoughts on “Aflicción y alegria de vivir.”

  1. Hola Rafael,
    Eres muy conocido en este entorno de paz, ya que además de tus méritos, eres compañero de vida de tu esposa Carmen, y eso ya es mucho más. Agradezco tu aportación y la valoro, porque me encanta pasearme por este blog y ver que hay eco, y que poco a poco nuestros cimientos se van “asentando”y las semillas del trabajo se van abriendo. Entorno de paz es la casa de todos donde cada uno aporta su grano de arena y todos nos beneficiamos. Te invitamos con ilusión a que nos aportes tus pensamientos que seguro son reveladores para mucho.
    Yo he sido buscadora de verdades, porque la vida cuando “arrecia” acostumbra a destrozar muros, tabiques y cimientos, y UNO se ve en la comprensión que eso no era lo que buscaba, y vuelve a tomar el atillo en pos de nuevos horizontes, y hasta que ese UNO consigue descubrir que lo que busca no está en el destino sino en el interior de SImismo, hay escalas espirituales que suelen ser muy temporales y poco productivas.
    Todo esto viene a cuento para decirte que me gusta comprobar que estoy de acuerdo con tu planteamiento, y que lo esencial no son solo las teorías trascendentales, sino la combinación de lo uno con lo otro. Las prácticas son importantes porque sanan, limpian. y trasmutan la vibración a un nivel más alto, necesario para la evolución. Pero sin compañeros de prácticas y creencias no se desarrolla el Amor que surge de la compasión ante el sufrimiento ajeno, ni la paciencia ante los errores, ni la solidaridad y sobre todo ni el reconocimiento que todos somos unos y estamos en el mismo barco y que para llegar a buen puerto necesitamos apoyarnos en el maestro y en los compañeros para no perder el rumbo. Y cuando llegas a ese punto, entonces la filosofía se convierte en fe y entorno a ella nace la familia espiritual.
    Y este es el regalo de Lama Gangchen con el centro Entorno de Paz, un espacio no solo de oración sino de apoyo entre seres humanos hermanados en la búsqueda de una superación personal que nos conduzca a la paz del alma. gracias por tu bonita aportación, que estoy segura a mas de uno le hará reflexionar.

    1. Buenas tardes, Amelia. No me resisto a dejar de leer tu comentario cada vez que accedo al Blog. Tus palabras me hacen sentir ese calor tan cercano de la amistad y me permiten el gozoso encuentro con lo que Schiller denominaba, un “alma bella”. Que la vida te trate con un cariño infinito.

      1. Gracias Rafael, se que me hablas desde el alma, y así lo recibo. Bueno, la vida me trata con infinito cariño siempre porque es mi gran maestra, y ya sabes lo del refrán de nuestros abuelos :_ Quien bien te quiere, te hará llorar”, pero esas lagrimas son siempre regeneradoras, y al día siguiente, como dice Serrat: la vida toma conmigo café….Gracias por estar aquí

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