Centro de Meditación en Almeria

¿Todo esta en los libros ?

¿TODO ESTÁ EN LOS LIBROS?

La vida nos hace muchas veces valiosos regalos, apenas sin saberlo. Desde hace casi treinta años, mi marido y yo hemos convertido no pocas veces el momento del desayuno en una improvisada tertulia. Nos hemos dado cuenta de que tenemos muchas cosas que debatir y compartir, al margen de las dificultades que surgen en la vida cotidiana y del curso monótono de las obligaciones. Aunque, en principio, siempre queremos tener razón, y tendemos a ser vehementes en la defensa de nuestros argumentos, no nos cuesta llegar a acuerdos saludables e interesantes de manera civilizada. Mi marido, profesor de Filosofía y aficionado a la lógica y la filosofía de la ciencia, me repite a menudo que soy una fiera leona y que tengo una preferencia marcada por el razonamiento “analógico”, por la argumentación basada en ejemplos y metáforas, y por recurrir en estos frecuentemente a cuestiones sanitarias; él, seguramente por deformación profesional y porque es muy “cabezón”, es un amante de la deducción y la inducción, y es muy quisquilloso exigiendo precisión en las definiciones y buscando la palabra exacta (a mí me basta en ocasiones con gesticular y con imprimir una velocidad mayor a mis palabras para reforzar mis razones). Son dos estilos diferentes de pensamiento: matemático y formal el de mi marido, biológico y pictórico el mío. ¡Qué diferentes somos! Según Rafa, esto supone una gran ventaja, porque así no nos aburrimos, y nos damos cuenta de que los límites del uso del lenguaje son los límites de nuestras visiones del mundo, como decía su admirado Wittgenstein.

Hoy hemos recordado, entre tostada y tostada, las palabras del Lama Gangchen, en su última conferencia en el Centro de Estudios Portuarios de Málaga, el  17 de septiembre de 2017[i]. Es un hecho que los conocimientos teóricos que hemos adquirido gracias a instituciones tan preciadas como la Universidad no son suficientes para vivir bien. Afortunadamente, no hay ningún título que así lo acredite. Tal vez lo importante no esté en los libros –mejor dicho, sólo está en ellos si somos capaces de vivir consecuentemente muchas de sus propuestas. Rafa me dice que la filosofía entendida como “arte de vivir” –concepción muy presente en la antigua Grecia desde el siglo VI antes de nuestra era- persigue la transformación personal y colectiva, un cambio de perspectiva que nos permita acceder a una forma diferente de pensar, sentir y actuar que evite el dolor y nos lleve, en algunos casos, al placer. Por ejemplo, una de las enseñanzas de los Estoicos griegos y romanos consiste en mostrarnos que no podemos controlar los acontecimientos que son independientes de nuestra voluntad, es decir, la mayor parte de lo que nos sucede. Cuando comprendemos e interiorizamos esta creencia se despejan muchas de nuestras preocupaciones habituales, aceptamos el pasado y afrontamos con menos miedo lo que nos tenga reservado el futuro. A veces es interesante constatar que no podemos hacer nada para cambiar el rumbo de algunos sucesos, puesto que ello implicaría poder controlar las ideas, los sentimientos y las acciones de otras personas: ser dioses, en definitiva.

Me dice Rafa que una de las cosas que más le sorprenden del Lama Gangchen es su capacidad de persuasión. Es el ejemplo vivo de cómo algunos sueños se convierten en realidad, como si formaran parte de la propia naturaleza del devenir. El Lama Gangchen hace propuestas -muchas, muy ambiciosas-, moviliza a los que comparten sus inquietudes y proyectos, y asistimos, al poco tiempo, a la realización del deseo, venciendo no pocas dificultades. Por eso, cuando una de las asistentes a su conferencia malagueña le preguntó cómo podría llevar a cabo personalmente la propuesta de acción no-violenta y de disfrute sensorial esbozada en ella, el Lama Gangchen contestó, con una amplia sonrisa, que se acordara de él -de las capacidades del sabio, añade Rafa- prueba viva de que el deseo era posible. Para un filósofo es de suma importancia constatar cómo se puede pasar de la teoría a la praxis, de las palabras grandilocuentes a la acción, de la reflexión abstracta o la meditación a la transformación de la vida individual y colectiva. Este es el motivo por el que muchos filósofos contemporáneos afirman que “el arte de vivir” puede verse encarnado en algunos maestros de la sabiduría oriental. Ni Sócrates ni el Lama Gangchen están “en las nubes”, como diría el comediógrafo griego Aristófanes. Se trata de acceder a una dimensión diferente, menos superficial, de la que corresponde a nuestra vida cotidiana. Cuando lo logramos, las palabras que llenan los libros cobran vida, dejan de ser meras interpretaciones abstractas y pueden llegar a producir interesantes cambios en nuestra existencia. Es el corazón el que habla.

Carmen Marcos del RincónRafael Guardiola Iranzo

[i]La conferencia del Lama Gangchen Rimpoché citada se puede escuchar en las siguientes direcciones: https://www.youtube.com/watch?v=TT0qacQhPVs (parte 1) y https://www.youtube.com/6597cef1-c32a-4ac5-9cba-941c7190fd48 (parte 2).

 

Deja un comentario