Centro de Meditación en Almeria

Carta a mi Guru-amigo

Querido Lama Gangchen,

Se cumplen los 25 años de tu llegada a Almería. Han sido años de crecimiento, enseñanzas, amor, y atención de tu parte con todos nosotros, y es eso lo que nos ha hecho mirar a la vida en otra dimensión.

Me gustaría estar contigo en Almería, en la celebración, pero mis condiciones no lo permiten y mi corazón más allá del espacio y del tiempo, estará contigo.

Tu y yo nos encontramos por primera vez en el primer congreso de medicina tibetana hace 27 años en Mapfre. Y pienso: 27 años ¡¡ hay personas que no viven tanto ¡¡¡, y reconozco que yo debería haber aprovechado mejor tus enseñanzas, porque eres fuente de sabiduría, pero a pesar de  mi ignorancia y  gracias a tu presencia, mi vida ha dado un giro de 180 grados

En aquellos días, había sufrido la mordida de un gran perro de presa, y llevaba el brazo vendado. Fui al congreso invitada por una amiga, pero sin el menor interés por conocer a un lama sanador tibetano. Era más bien un compromiso con ella, que interés espiritual.

Llegamos a Mapfre y había muchísima gente. Nos sentamos en las butacas, esperando tu llegada. En cuanto te vi entrar en la sala acompañado de Josemari, Charo, Carmen y mucha más gente, supe que algo especial iba a pasar, y sentí la necesidad de sentarme en el suelo del pasillo para no perderme nada de lo que dijeras

Nos hablaste de que habíamos venido al mundo para experimentar la felicidad, sin sufrimiento y se encuentra en nosotros mismos. Dijiste que todos hablamos mucho de pqz   pero no la conseguimos, porque estamos buscando en el exterior lo que habita en el interior, y que mientras no lo consigamos, no habrá paz en el mundo. Aquellas palabras tocaron mi corazón. Por primera vez entendí que tu me estabas ofreciendo ese estado pacifico, como una posibilidad real, y entonces la Paz mundial, que tanto me preocupaba a mí, también era posible.

En ese momento pensé: “yo quiero trabajar para su proyecto de Paz” . Lo vi clarísimo, no había duda. Y ahí comenzó mi aventura contigo.

Después recitaste el mantra de  buda sakyamuni, y desde mi plexo solar  sentí un calor que iba creciendo como una bola y me costaba respirar, me sentí llena de algo cálido pero a la vez muy poderoso, que aun no se explicar pero que no quería que se fuera ni se acabara….a la salida me miraste , reíste y me soplaste el brazo. 8 días después, el médico me quitó las vendas ya no había infección mi brazo estaba curado. Y pensé en ti.

Pasaron dos años hasta el siguiente encuentro contigo  pero el mantra de la compañía espiritual estaba instalado en mi interior.

Después las casualidades de la vida, a través de Carmen García, me llevaron sin yo saberlo. a María Jesús del Águila, y a la  revista Son de Paz. De nuevo ahí estabas tú, y yo había llegado a casa, iba a trabajar en tu proyecto de paz.

Contigo he vivido la muerte e mi compañero y me pareció hermosa. He aprendido que lo importante del servicio es la intención que pones en ello, no el resultado. He aprendido a no discutir porque el esfuerzo de ello es puro ego, y no me va a hacer mejor persona. Acudo a quirófano refugiada en ti y en paz, pero sobre todo, puedo aceptarme a mi misma, a mi enfermedad, y a mis limitaciones, porque son parte de mi aprendizaje, en esta vida.  y los que me rodean aprenden conmigo.

A veces me encuentro con personas que hablando me dicen que lo que admiran es que a pesar de mi enfermedad, yo transmito paz. Entonces, pienso en ti agradecida porque tengo el mejor maestro del mundo. Ojala pueda encontrarme contigo, vida tras vida hasta la iluminación, querido  Lama Gangchen.

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