Carta a los discípulos afortunados

Cuando Lama Gangchen Rimpoche, vino a Europa a principios de los años 80 dice que observó “que aunque la vida parecía muy hermosa, la gente vivía sin paz, realizando todas sus actividades mezcladas con el gas de los nervios”. Vio bellos lagos en Suiza, cuyo agua transparente  no se podía beber, debido a la contaminación. En Tíbet, decía Rimpoche, podemos tocar la tierra y beber el...
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